martes, 15 de noviembre de 2011

Te cansaste de tus ojos

Cada vez es más fuerte la necesidad de sentirse en contacto con el piso. Cada vez es más grande el gusto de apoyar los pies en el suelo y sentir la vibración de la tierra por dentro, sentirse uno con ella, uno con  TODO. Cada vez tenías más ganas de bajar el colchón, para que sientas en todo el cuerpo, el estado de fusión con el cosmos. Porque en la calle hay un verano  infinito y ya no querés lo complejo de ser normal, eso nunca te interesó, es demasiado dificil, demasiado complicado. Sólo querés  salir de la secuencia de repeticiones que nunca te gustó, querés ser natural y sostener una actitud devocional al sol dorado que se infiltra en vos, como música que te traslada al futuro. Y cuando buscaste el silencio interno, las noches de insomnio te revelaron la información que nunca habías  VISTO, que las "historias distintas" no tienen, en esencia, nada  distinto. 

En raptos de luz, te cansaste de TUS ojos.  Ya no se trató tanto de abrir la cabeza, como de abrir el corazón para VERTE en los otros y para, mucho más que entender, SENTIR lo que está en el libro sagrado.


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